¿Qué pasa cuando nos enamoramos?
Mi segundo motivo para estar en Abu Dhabi fue visitar el Louvre, un espacio donde el gris dominaba cada rincón. Al entrar, una antigua conocida me daba la bienvenida ataviada en grises, mientras frases profundas se asomaban en los grandes ventanales, guiando mis pensamientos:
“La perplejidad es el origen del conocimiento” - Gibran Khalil Gibran
“La verdad es raramente pura y nunca simple” - Oscar Wilde
Confieso que aún estoy en la fase de enamoramiento. Amo los museos y, aunque he visitado muchos, en la exposición permanente del Louvre de Abu Dhabi encontré una idea que resonaba con la mezquita Sheikh Zayed y el Fuerte de Al Ain: “Plasmar la igualdad que existe en el planeta, independientemente de tu origen.” En cada rincón, símbolos de veneración, representando la maternidad en lugares tan diversos como Congo, Egipto y Francia, resaltaban en una paleta de grises.
Las urnas mortuorias, ricamente decoradas, narraban historias de Europa, África y América, mientras las famosas máscaras de oro evocaban lo desconocido de Perú, Filipinas, Líbano y Siria. El gris también se hacía presente en la vajilla, donde el azul predominaba en los diseños florales del imperio otomano y en Venecia.
Desde Gabón hasta Irak, la unión de las manos simbolizaba veneración en todas partes, y hasta el baile tenía su representación en la historia milenaria de nuestro planeta, con réplicas de países como China, Libia y Francia. Se presentaba una cronología de la similitud entre los pueblos y su multiculturalidad.
Lo que más me emocionó fue la exposición actual sobre los olmecas, de la cultura mexicana, y saber que nosotros estuvimos en Teotihuacan. La cabeza, símbolo de veneración, se encontraba presente tanto en México como en Italia, Nigeria o Guatemala. La mujer, como amuleto de fecundidad, también se manifestaba en diversas formas, destacando las figuritas de la cultura Valdivia de Ecuador.
Por supuesto, había figuras monumentales griegas, egipcias y romanas, pero esas ya las hemos visto hasta el cansancio. Sin embargo, esta muestra global, que abarcaba desde los principios de la humanidad y tesoros arqueológicos de todo el mundo, resultaba fascinante.
La exposición culminaba con un compendio de obras sobre “la abstracción,” desde sus orígenes en Japón, Francia, EE. UU. y Suiza, destacando una pieza de Paul Klee que me conmovió. Entre las artes plásticas contemporáneas, me topé con una obra simple pero profundamente humana de Tinguely, cerrando con una pieza que simulaba “la compresión” de todo. Me dejó reflexionando: ¿Qué quería expresar el curador con ese final abierto?
Regresando a mi etapa de enamoramiento, sé que hormonas como la oxitocina y la vasopresina reducen la actividad cerebral relacionada con emociones negativas, ilustrando la idea de que “el amor es ciego.” Esta es la primera fase que experimentamos al conocer a alguien o al llegar a un lugar nuevo. Sin embargo, a medida que la dopamina pierde protagonismo y la oxitocina se convierte en la principal hormona, nuestra visión se torna más clara y racional, intensificando el pensamiento crítico—social, personal, económico y político.
La tercera etapa es la más compleja. A pesar de reconocer defectos en la pareja, el gobierno o la historia, la conexión se mantiene gracias a la confianza, lo que puede impactar positiva o negativamente en el futuro. Sin embargo, muchas personas, al olvidar su historia, caen en la monotonía, disminuyendo su compromiso.
Una relación, ya sea de pareja, comunidad o gobierno, debe aportar beneficios para que compartir el bienestar sea más valioso que estar solo. Si esto no sucede, es crucial profundizar en historia, economía y sociedad para equilibrar la crítica y el compromiso, evitando un enamoramiento eterno y buscando un verdadero equilibrio entre dar y recibir.
Mientras continuaba en el Louvre, observaba a las personas posando para Instagram. Un momento global, sin importar su origen: China, Brasil, Japón, India, Australia... El árbol en el centro del espacio de encuentro me recordó al árbol en la entrada del museo de arte moderno en Lausana. Me gusta que nos inspiremos en otros para crear versiones mejores.
Finalmente, dejé atrás ese gris magnánimo para disfrutar de una deliciosa cena en un pequeño café llamado “Aptitudes.”Esa es la actitud que debemos adoptar todos para enfrentar lo nuevo, lo bello, lo grotesco y su realidad, con todos sus matices.