Robarte un beso
Dejadme que os comparta esta canción...
Hoy es un día especial. Espero que aún recordéis a ese primer amor o, mejor dicho, a esas „mariposas en el estómago“, cuando te acercabas a esa personita que te hacía feliz. Esos amores de la infancia o aquellos todavía inocentes de la adolescencia.
Dejadme que os cuente de una Bettina que conoció a su amor en la cuarta clase. O como un Rolando con diesciseis añitos se enamoró de su chica en la segunda cita, donde sentía pálpitos en su corazón y sus manos le sudaban. O de una Erica intrépida, que, a pesar de no haber cumplido los veinte, aprendió a manejar bicicleta para visitar a "su chico" recorriendo cientos de kilómetros.
Dejadme también que os cuente de esos „otros“ primeros amores que te enseñaron con lágrimas y tristes momentos, que el amor es más que esas mariposillas rosa.
Fue un aprendizaje caro pero efectivo. Te enseñaron a quererte más a ti misma (o) y a no cometer los mismos errores dos veces. Te enseñaron a no perder la esperanza de encontrarte con otros amores. Sí, hay otros primeros "segundos amores" que tímidos están allí esperándote.
Ese primer amor es, de una manera o de otra, tu inicio a la vida.
Querer es más que enamorarse es aprender a amarte a ti misma, es aprender a conocerte, pero no a través de un él o una ella, es a través de la experiencia.
Atrevámonos pues a "robarle besos a la vida" y que nos lleguen hasta el alma antes de que sea tarde y poderles decir gracias por todo lo que aprendímos con esos ellos o esas ellas.