Semana 06: Tu bolso preferido
Este bolso de mano empezó su viaje en una tienda en Buenos Aires, Argentina era de cuero curtido a mano por los gauchos de la pampa argentina. Una señora española muy elegante lo compró a muy buen precio. En sus manos, el bolso era un símbolo de estilo, y siempre lo llevaba a las fiestas. A veces, lo ponía sobre la mesa mientras tomaba café con sus amigas, hablando de la moda argentina y la diferencia con la española. Pasaron los años y lo llevó al Rastro para darle una segunda oportunidad en otras manos.
Un día fue vendido, este bolso viajó a México en las manos de una joven que lo adquirió en el Rastro de Madrid. Cuando llegó de regreso a su querida Cuernavaca se convirtió en la estrella de sus outfit. Ella lo llevaba a todos lados, adornado con borlas de colores y recuerdos de la vida en su ciudad.
Pasó el tiempo y en una fiesta "vintage" lo intercambió por el bolso Wayuu de una mujer colombiana. Así que este bolso continuó su viaje hasta Colombia, donde lo llevaba una mujer independiente, autónoma, alegre y decidida. En su mano, este bolso se convirtió en un compañero de su trabajo diario. Cada mañana, lo llenaba con documentos y lápices, y lo llevaba a su oficina en Bogotá.
Finalmente, el bolso fue regalado a una amiga suiza que quería ir a Perú y necesitaba una bolso resistente y noble. En las manos de esta turista, el bolso vivió aventuras por las montañas de Machu Picchu. Lleno de recuerdos, fotos y pequeñas piedras del camino, el bolso ya no era solo un accesorio; era un testigo de historias, culturas y momentos únicos.
El bolso de mano había recorrido parte de Latinoamérica, viviendo el día a día de su gente, pero siempre con un toque personal que lo hacía único.