Semana 48: Con el corazón partío
Tener dos amores en un mismo corazón duele. ¿Cómo explicarle a mi otra mitad que esta mitad lastima? Nací con el corazón partío, y mis hijas también. Es tan difícil amar a esta nueva tierra que tanto nos ha dado y, al mismo tiempo, sentir cómo los recuerdos que alguna vez endulzaron nuestra vida comienzan a desdibujarse. Solo quien lo ha vivido puede comprenderlo.
No es solo entre países: también entre cantones, entre pueblos, entre lenguas que se encuentran y se mezclan. En ese crisol no solo se derriten sueños; también se funden recuerdos y la esperanza de no perderte en una identidad nueva, cambiante, donde a veces ni siquiera sabes cuál es verdaderamente tu casa.
Y aun así, en medio de esa confusión, descubro algo: la casa quizá no es un lugar fijo, sino la suma de todos los sitios que nos han amado. Tal vez el corazón no está roto, sino ensanchado para sostenerlo todo.